Casa Baró fue construida en el siglo XII de cara a la iglesia románica de Sant Climent. Actualmente, restaurada y equipada con las comodidades más actuales, conserva tanto el exterior de piedra vista en sus paredes y los grandes balcones, como el interior con las vigas de madera trabajada, e incorpora como elementos decorativos utensilios antiguos restaurados y salvados del olvido. La parte de la casa que se dedica a los huéspedes comprende cinco habitaciones dobles, con camas de matrimonio e individuales, todas ellas con baño, y una gran sala con TV. Ofrece derecho a cocina y productos caseros. Entre otros atractivos suficientemente conocidos, hay que remarcar las fiestas del pueblo, que tienen lugar el tercer fin de semana de julio, con la típica bajada de fallas del viernes y sus bailes típicos: el de San Isidro, la Pila y el baile Pla.

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